Amarga evocación

Amarga evocación

Amarga evocación

Cerró la puerta con llave y sacó la fotografía con añoranza; solo se permitía verla en aquellas fechas. Se encontraba de nuevo en su escondite favorito, donde guardaba miles de secretos, donde iba solo en Navidad. Lleno de sentimientos, e invadido por los recuerdos, fue interrumpido.
‘’-Sé que fue difícil, y que aún la amas. Pero ahora tienes una familia, disfruta de este día con ellos.-dijo su hermana- Ambos percibimos su ausencia. ’’
‘’-Si hubiera estado allí, no hubiera pasado nada…-‘’
Sabía que era su culpa, todo ocurrió porque no estaba a su lado, por ello la perdió: siempre se culparía. La única manera de recordarla era con aquella fotografía. Junto a su mujer, se dio cuenta de los maravillosos hijos que tenía gracias a ella. Pero él solo deseaba volver a tenerla a su lado, gozar los momentos que le daban sentido a su vida, ahora vestida de negro.

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Alba Pastor Navarro

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Amarga evocación

Recuerdos

Recuerdos

Recuerdo con nostalgia aquellos años en los que mi mayor preocupación, por estas fechas, era la de saber cual de mis abuelas me regalaría los pañuelos y cual los calzoncillos. Pero también recuerdo con mucha alegría la algarabía que montábamos cuando nos reuníamos toda la familia alrededor de la mesa. Una mesa en la que, siempre cabía uno más, por muy apretados que estuviésemos ya.

Muchas han sido las Navidades que dejaron grandes recuerdos, también las hay tristes. Pero todas ellas tienen en común la alegría que da el poder volver a sentarme junto a toda la familia.

Hoy la mesa es mucho más pequeña. Algunos ya no están presentes y otros se han unido…pero ninguno falta.

¿Qué si echo de menos aquellas Navidades de mi infancia? Sigo disfrutando la expectación y la alegría de aquel niño…hoy a través de mi hijo.

No, no las echo de menos… Las disfruto doblemente.

Eduardo Elías Gómez

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Una Navidad diferente

Una Navidad diferente

Era una Navidad cualquiera, mi familia y yo como de costumbre. Pero ocurrió algo espectacular, en Nochebuena ¡nos íbamos a ver a Papa Noel! porque nos tocó ese viaje.
Me encantó la noticia pero al pensarlo sentí una gran tristeza por no pasarla con mis abuelos y primos.
Allí caía nieve por las noches y era un sueño cumplido y me encantó la casa de Papá Noel.
Cuando volví a mi casa me encontré los regalos de Papá Noel me gustaron mucho porque no le suelo pedir nada ¿sería por visitarle?.Mi familia siempre ha sido de los Reyes Magos.
De hecho pensé que ese año no tendría Reyes y estaba muy nervioso ese día, me acosté pensando que no vendrían, porque ya había tenido regalos pero al final vinieron los Reyes Magos con sus camellos y se comieron los bombones, dulces navideños y el agua como cada año .
Al despertarme, mi Belén estaba repleto de regalos, incluso más que al volver del viaje.

_ Pablo García López

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Amarga evocación

Casi un recuerdo

Casi un recuerdo

A mis ausentes.

El mal había causado estragos en el cerebro de Doña Carmen, devastándolo por completo y anulando por completo a la mujer fuerte que había sobrevivido a una guerra, a la miseria más absoluta, a un país en el que pensar diferente estaba penado, a la muerte de un hijo, a la despedida en silencio del amor de su vida…
Todos esos palos se los había echado a la espalda mostrando siempre la mejor de sus sonrisas, mirando el camino con esperanza.
Aquella mañana de Navidad en la Residencia de Mayores donde pasaba su vejez un grupo de niños cantó villancicos y escuchándolos la mujer regresó del olvido en el que estaba sumida con los ojos inyectados de ilusión por la música. Parecía imposible pero el Alzheimer todavía tenía algunos huecos.

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María Jesús Juan
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Amarga evocación

Abuela

Abuela

Sus manos se deslizaban por la encimera de la cocina de forma delicada y segura, preparaba cada uno de los platos con un cariño especial. Ella era una agradable anciana de setenta y un años y apenas contaba con la ayuda de su nieto de diez para preparar la cena de Nochebuena que posteriormente sería devorada por una docena de almas adultas impregnadas del mágico espíritu de la Navidad.
El niño atendía cada uno de los movimientos de su abuela con entusiasmo, dispuesto a ayudarla cuándo ella se lo pidiese.
Despues de veinte años, el olor que emanaba de la cocina de aquella casa aún es recordado por el olfato del nieto de aquella agradable anciana.
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Javier Romero Piqueras
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Amarga evocación

Urgencia humanitaria

Urgencia humanitaria

Con once años, identifico los distintos obuses según silban cayendo en el azar tenebroso del destino. No sé cuantos meses, o años que llevamos escondidos en el sótano cubierto de cascotes que un día fue nuestro hogar. Khaled con seis años no recuerda otra cosa, tampoco recuerda a nuestros padres, ni sus cuerpos destrozados entre los escombros, ojalá yo tampoco! Que falsa, efímera e infantil era mi vida.
Con el alba silenciosa después del tableteo de los kalashnikov, salgo como siempre ha buscar algo que echarnos a la boca. Pero hoy el Sol es diferente en Alepo. Hoy hay una fila infinita de autobuses esperando. Veloces vamos hasta allí, ya en su interior con el miedo perdido, Khaled me sonreía apretando nervioso mi mano.
Cómodamente sentados en los mullidos asientos, largas las horas pasan, mientras pausados los dirigentes internacionales analizan si el plan de evacuación podrá ser antes de Navidad.
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Jordi Rosiñol Lorenzo
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