Rara avis

Se durmió soñando que él también podía volar.

Los potentes músculos pectorales batían sus alas y con dos movimientos despegaba del suelo. Elegante y liviano, planeando hacia el crepúsculo dorado.
Pero es el día de Navidad, está gordo, y mientras flota en salsa de Jerez con las tripas rellenas de tomillo, algo le dice que no es un águila.

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Antonio Ruiz

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